Más gente en las calles, más vehículos en circulación, algunos negocios no esenciales que se atreven a abrir sus puertas, realización de fiestas y protocolos no atendidos en el transporte público y en tianguis, hablan de un relajamiento social ante la pandemia, no obstante el aumento de contagios.


Mesa de Cienciario

Lejos quedaron los ímpetus de los primeros días de abril en que por las calles se anunciaba a través de unidades policiacas la advertencia de iniciar el confinamiento en el estado con motivo de la pandemia por la COVID-19 y así evitar contagios.

Incluso, si se recuerda, autoridades estatales anunciaron sanciones para quienes incumplieran con las restricciones de circular en el espacio público, medida que se politizó al enfrentar varias demandas.

Desde hace una semana, tanto autoridades de Morelia como de la entidad, reconocen que la movilidad vehicular y de personas se ha incrementado en un 30 por ciento, en un periodo de riesgo al estar frente a la posibilidad de contagios debido a la tendencia que marca la curva de incidencia y que habla de duplicidad de contagiados en los últimas 15 días, tanto a nivel nacional como en la entidad.

Apenas este domingo 24 de mayo, aficionados de Monarcas, el equipo local de futbol, no dudaron en salir a demandar que el cuadro se mantenga en Michoacán, ante las versiones de que los dueños podrían transferirlo a otro estado. Músicos, transportistas y comerciantes, hicieron lo propio en días previos.

Algunos locales comerciales, también acometieron un anticipado reanudar de actividades, aun y cuando de acuerdo a las disposiciones federales, a partir del primero de junio y una vez concluida la Jornada Nacional de Sana Distancia, el 31 de mayo, se definirían las modalidades de la reactivación por estados y municipios.

Medidas como el uso de cubrebocas y mantener una sana distancia, cabe señalar, si bien no han sido atendidas de manera constante por los ciudadanos, en estos días se han distendido más y se observa su poco acatamiento.

La presencia policiaca incluso ha pasado a ser parte de la indolencia: ya no hay llamados a la población a resguardarse, no se repiten las medidas sanitarias a seguir; los elementos no usan cubrebocas o guantes y, como en cualquier otro día, se limitan a consultar sus celulares ante el exceso de transeúntes que circulan a su lado.  

También hay que mencionar que en algunos casos, de acuerdo a videos que circularon en las redes sociales, ciudadanos no dudaron en apedrear y ahuyentar a los policías que arribaban para inhibir reuniones y fiestas, las que se realizan con una frecuencia relativa por todos los rumbos de esta capital.

¿Por qué se insiste en el confinamiento, como método para evitar más contagios?

La finalidad es evitar una dispersión rápida de la infección, lo que dificultará su control, ya que implicará atender a un mayor número de casos y complicaría para el Sector Salud ofrecer la atención necesaria.

No hay que olvidar que personas mayores y quienes padecen diabetes, hipertensión, obesidad o afectaciones por tabaquismo o VIH, entre otras, son más propensos al contagio, lo que aumentaría en un momento dado la necesidad de atención médica.


Tianguis y transporte público, sin control

Otros factores señalados como riesgos de contagio son los espacios públicos saturados, como los tianguis y el transporte público, al considerar de mayor dificultad controlar el flujo de ciudadanos y la sana distancia.

Aun y cuando se ha dicho que los transportistas se suman a los protocolos de prevención, como la limpieza y desinfección de unidades, para el usuario que se ve obligado a su uso, no hay una constancia al parecer en estas prácticas, basta solamente elegir al azar cualquier unidad en cualquier ruta para constatarlo. Incluso, los choferes no usan protecciones como cubrebocas o guantes, y aunque advierten en anuncios en las unidades que es obligatorio el uso del primero de estos insumos para abordar las unidades, lo cierto es que sin discriminación permiten el arribo de pasajeros, el que también se mantiene sin control, como se observa en las llamadas horas-pico, mismo que debería limitar el uso de las unidades a un 50 por ciento de su capacidad, lo que permitiría la sana distancia de mínimo un metro entre los usuarios.

En los tianguis, sobre todo en los que se instalan los domingos en colonias de las ciudades, no hay tampoco control de los compradores, quienes saturan los espacios sin considerarse por parte de las autoridades reguladoras, alguna medida preventiva. Si acaso, hay una persona en algunos puntos de acceso distribuyendo gel antibacterial.