Como lo señalaron investigadores mexicanos en diciembre del 2019, al advertir riesgos ambientales, sociales y para el patrimonio histórico y cultural, especialistas de 15 países reiteran que el Tren Maya implica más riesgos que beneficios, incluso a nivel mundial en materia medio ambiental.

 

Mesa de Cienciario

Científicos y académicos de 15 países demandaron al gobierno federal no construir el Tren Maya, al considerar que el proyecto impactará de manera importante al medio ambiente –incluso con efectos a nivel mundial, aseveran-, al igual que a zonas pobladas y patrimonio arqueológico, como en su momento ya lo advirtieron investigadores mexicanos antes de arrancar el proyecto impulsado por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

En un escrito que hicieron llegar al titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Víctor Toledo Manzur, los especialistas advierten que el proyecto que anunciara el tabasqueño desde su campaña por la presidencia, está “mal definido”. Entre los efectos que destacan se encuentra el desplazamiento poblacional, una destrucción ambiental “irreversible” y pérdida de la calidad del aire.

La investigación multidisciplinaria, “Observaciones a la Manifestación de Impacto Ambiental Modalidad Regional”, documenta 15 observaciones realizadas por investigadores de instituciones mexicanas como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el Centro de Investigaciones en Estudios Superiores de Antropología Social (CIESAS), el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) y, entre otras, la Universidad Iberoamericana.

El documento también cuenta con la participación de investigadores de instituciones extranjeras como la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), la Universidad de Carolina del Norte y la Universidad de Oregon –Estados Unidos–; la Universidad McGill (Canadá); la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Córdova (Argentina); la Universidad de Granada (España); la Universidad Javeriana (Colombia); la Universidad de Chile; la Universidad de Toulouse y la Universidad de Lyon (Francia), entre otras instituciones y países de origen.

La investigación hace énfasis en que la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), de la que carecía el proyecto incluso al momento de su arranque –el pasado 3 de junio, cuando AMLO encabezó el inicio de los trabajos-, “minimiza los daños y los requerimientos de medidas de mitigación”, fragmentará el hábitat de la mayor parte de las especies, pues los 40 pasos de fauna contemplados “son evidentemente insuficientes”.

El Tren Maya profundizará la “dinámica predatoria” ya presente en la región con la tala forestal y los daños causados por el turismo, así como incrementa el riesgo de destrucción del ecosistema de cenotes y acuíferos subterráneos.

De acuerdo con el documento, el diésel con el que se moverá el ferrocarril, “emitirá por lo menos 431 mil toneladas de dióxido de carbono al año. Tal cantidad es equivalente a las emisiones de 139 mil 461.5 automóviles sedán. El volumen de este tipo de contaminación ira en aumento conforme al plan de incremento anual de viajes”, al igual que no integra el resguardo patrimonial de la zona y que podría generar una “pérdida cultural e histórica”, como lo advirtieron investigadores mexicanos en diciembre del 2019, en un estudio subestimado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

“Estamos a dos meses del desalojo de cientos de familias que actualmente viven o tienen un emprendimiento sobre el derecho de vía”, indican los investigadores respecto a la suerte de los pobladores de asentamientos ubicados en el trazo del proyecto, y quienes desconocen cuál será su destino.

En cuanto a la Manifestación de Impacto Ambiental, “no reúne condiciones suficientes para establecer los modos, procedimientos y metodologías para garantizar que el proyecto Tren Maya, que incluye el tren, los polos de desarrollo y los proyectos complementarios, logre generar los beneficios que se propone y evitar los daños graves e irreversibles que científicos, estudiosos, sabios comunitarios y un sentido común ampliamente compartido están señalando insistentemente”. El proyecto basado en esta MIA, dicen, “no tiene condiciones para llegar a buen término y que el daño que causará no compensa ninguno de sus buenos propósitos”.

A la Semarnat le piden “que se apegue al Convenio de Diversidad Biológica, del cual México es parte, y al Principio Precautorio 15 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo a no autorizar la construcción del Tren Maya”.

Fotografía de Wendy Rufino.