El arrase del mercado laboral es un efecto “de enorme profundidad” generado por la emergencia de la COVID-19. Un análisis de economistas de la entidad plantea las dificultades a enfrentar ante este cambio drástico de las condiciones productivas y laborales y que representa en suelo michoacano la pérdida de más de 17 mil puestos desde marzo hasta junio.

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Con una tendencia que desde el 2018 ya acusaba una baja sensible, 17.6 por ciento, y que en el 2019 alcanzó un 48.2 por ciento, la irrupción de la COVID-19 augura efectos que “serán desastrosos en todas las regiones del país”, señala un análisis del Colegio de Economistas del Estado de Michoacán (CEEM) que pronostica el deterioro salarial y la agudización de la pobreza como efectos de la contingencia sanitaria.

“El retroceso económico apunta a una recesión de enorme profundidad en el presente año y con la pérdida de empleos se deteriorará aún más el tejido social, cuyos costos son: deterioro severo de los salarios de los trabajadores y una fuerte propensión a que se agudice la pobreza en el país”, indica el estudio “Destruido el Mercado Formal Laboral”.

El escenario que tendrá dificultades mayores incluye a las entidades que reportan una mayor caída en la formalidad laboral, como parte de los estados definidos con debilidades económicas. En el caso de Michoacán, aunque habrá pérdida de empleos, éstos no serán en la misma magnitud que en otras entidades con mayor desarrollo económico e industrial.

La emergencia sanitaria por el coronavirus, plantea el documento, “afectó de manera preocupante al mercado de trabajo mexicano”, con la pérdida de 1 millón 113 mil 677 empleos formales desde marzo hasta junio, “cifra inédita en las estadísticas oficiales en materia laboral”.

El monto total de trabajadores hasta la fecha, dados de alta en el IMSS, “se redujo de 20 millones 421 mil 442 en diciembre de 2019, a 19 millones 499 mil 859 en junio de 2020”, destaca el informe coordinado por Heliodoro Gil Corona, director de Proyectos Estratégicos del CEEM.

En Michoacán, de marzo hasta junio de este año, como producto de la contracción a nivel nacional, se han perdido 17 mil 408 plazas laborales. Como efectos directos en sectores por la COVID-19, el rural “acentuó sus pérdidas ocupacionales en 7 mil 253 puestos; en la industria de la construcción se redujeron en 2 mil 344 y en el comercio las mermas fueron de 3 mil 074 plazas formales”.

Además de los efectos directos por el coronavirus en su economía, el estado enfrentará un panorama “complejo” al persistir condiciones en su atraso económico, como “la contracción que observa la economía estatal; la ausencia de inversión pública y privada, y la crisis financiera sistémica que padece el gobierno de Michoacán”.

Imagen, Pixabay.