“¿Cómo escribir sobre el Día de la Tierra? Cuando literalmente nuestra Tierra está en llamas, cuando cada vez es más evidente para todos, más urgente. Cuando todos estamos como distraídos en tantas otras cosas o no nos queda de otra porque estamos literalmente sobreviviendo después de esta pandemia, la inflación, la crisis económica, nuestros problemas personales y familiares”.

 

Leonor Solís

El calor no me deja dormir, no encuentro como ventilar mi habitación que parece un horno que aletarga mis sentidos, mi respirar, mi pensar. Llevo un par de días dándole vueltas al tema del “Día de la Tierra” y cómo lograr que mis palabras te expresen lo inexpresable. Lo urgente. Pero con este calor hasta las ideas se derriten.

Reviso frases en internet “Qué todos los días sean días de la Tierra”, y pienso que eso es lo que más necesitamos. Pero luego reflexiono sobre lo cliché de la frase y recuerdo que también la escuché para el Día Internacional de la Mujer, “que todos los días sean días de la mujer”.

Es entonces cuando por un lado, me llega una vorágine de todos los temas que necesitaríamos como humanidad para tener en cuenta a diario como el de la Tierra o el de la Mujer. Podría enumerar muchos, pero te dejo esa tarea a ti. Con los dos días que he tomado como ejemplo, puedo decirte que en esas fechas, todos se ponen muy ambientalistas o muy feministas, hablan de lo importante que es nuestro planeta o la mujer. Hoy mirarás en las noticias, escucharás en la radio, en la televisión y en tus redes sociales, sobre el “Día de la Tierra” y para cuando llegue la noche, darán carpetazo y se olvidarán, todo se quedará como un discurso vacío. Un discurso ya conocido.

Regresemos a mi habitación, al calor y el insomnio, que me llevan a divagar y reflexionar que en los últimos años se han creado días hasta de lo inimaginable, “Día del Chocolate”, diario es día de algo. Fácilmente podría existir el “día de la escoba” y entonces ese día se hablaría de lo importante que son las escobas para el mundo y al día siguiente nadie recordaría la existencia o la importancia de las escobas. Desafortunadamente algo así pasa con respecto al agua, los bosques, los refugiados, las comunidades vulnerables, etc. Se han trivializado tanto los “Días de” y se han vuelto tan discursivos políticamente y algunos por temas trillados, que pareciera perdieron su poder.

Se me cierran los ojos, mientras doy vueltas y vueltas en la cama, porque cuando uno no puede dormir piensa y cambia de tema en cuestión de segundos. Es entonces cuando también recuerdo la conversación con mis vecinas del día de hoy: que si la chica que desapareció en Monterrey; que si Derbez – AMLO y lo del Tren Maya.

En algún momento entre temas de las noticias, una de ellas se dirige a mí y me pregunta ¿Por qué hace tanto calor? Y le respondo que es uno de los efectos del cambio climático global, hablamos de lo tremendo que ha estado el calor en estos días, que en el pasado nunca uno se habría imaginado que Morelia llegaría a los 40 grados de temperatura, que pareciera que estamos viviendo en otro lado, el calor es insoportable, nos afecta en el trabajo, nos cansamos más, y… no podemos dormir. Hablamos de la imagen satelital del país que circula en los medios y cómo todo México esta coloreado de rojo como si estuviera en llamas.

Entonces la conversación va hacia allá y comentamos sobre los fenómenos climáticos que ahora percibimos en nuestro día a día: el calor extremo, las lluvias torrenciales, los huracanes. Me preguntaron sobre el sargazo de Cancún y les expliqué que también es un fenómeno relacionado con el Cambio Climático global. También hablamos de sus hijos, sobre lo que posiblemente les tocará vivir en el futuro, miré la preocupación en sus rostros, la eterna preocupación de las mamás por el futuro y bienestar de sus hijos. Les comenté sobre la relevancia que tienen estos 10 años antes de que lleguemos al punto irreversible de inflexión en torno al fenómeno del Cambio Climático global que conlleven fenómenos todavía peores de los que ya estamos viviendo en nuestra realidad. El caso es que entre las desapariciones de mujeres, el presidente y su proyecto que destruye la selva, la inseguridad para los adolescentes, el peligro y el cambio climático global, terminamos todas depresivas.

¿Cómo escribir sobre el Día de la Tierra? Cuando literalmente nuestra Tierra está en llamas, cuando cada vez es más evidente para todos, más urgente. Cuando todos estamos como distraídos en tantas otras cosas o no nos queda de otra porque estamos literalmente sobreviviendo después de esta pandemia, la inflación, la crisis económica, nuestros problemas personales y familiares.

En contraparte: ¿Cómo no dejar de escribir? Cuando esta nuestra vida y la supervivencia de todos está involucrada. No quiero decir palabras vacías, datos que quizá no te signifiquen nada o te angustien más. Es un tema tan complejo lo que le ocurre al ambiente planetario, a nuestra agua, nuestros bosques, toda la biodiversidad, los mares, los corales, tanto que me gustaría decirte, contarte. Porque nos necesitamos, nos necesitamos unidos, nos necesitamos en acción. Hoy mis palabras no se centrarán en un enfoque científicos, ni en cifras, hoy te contaré de lo que no se habla.

Voy a hablarte de personas que no conozco: mis vecinos. No les he visto bien la cara ni he conversado con ellos. Pero algunos de ellos son mis héroes anónimos, de los que sí hay que hablar, porque en ellos veo la esperanza. Suelo pasear a mi perro a diario y de lejos  he visto vecinos que con este calor cargan cubetas de agua a 500 metros de su casa para regar árboles que no sé si ellos han plantado o ya estaban allí, pero los cuidan.  Algunos hasta se han inventado unos dispositivos de lo más ingeniosos para regarlas, para mantenerlas con vida, te comparto las fotografías. Utilizan garrafones de agua que me recuerdan al Dr. Chunga (un personaje cómico de la televisión mexicana que marcó a una generación, con sus “aparatos posicionadores” característicos de nuestra creatividad mexicana que tanto nos hacían reír). Mis vecinos se han inventado dispositivos botellas de plástico, detergentes y garrafones, para que los árboles de las calles por donde vivo que también padecen de las temperaturas y la sequía tengan algo de agua. Los cuidan todos los días, todas las semanas, a través de los años. Son ellos, ustedes, quienes realmente están haciendo día a día algo para el futuro nuestro futuro, la Tierra, la vida, algo por nuestro planeta, desde el anonimato, un granito de arena, para el cambio. Porque ahora lo que urge es la acción, por más ínfima que sea, esa acción silenciosa, anónima, cotidiana, que hoy deseo profundamente sea noticia. Ellos, ustedes (tú)  que hacen algo por nuestra Tierra, son mis héroes, mis personajes, las historias que vale la pena contar, la noticia que nos hace falta escuchar, la que nos da esperanza. Porque no son discursos, son acciones, acciones que necesitamos todos para esta Tierra en llamas.


Fotografías: Leonor Solís


Mi pasión personal y profesional es la comunicación ambiental, en específico la comunicación audiovisual ambiental. Trabajo realizando esa labor en el Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM. Soy miembro de la mesa directiva de la Asociación Internacional de Comunicación Ambiental y miembro fundador de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia. Me gustan muchas cosas muy disímiles, pero más me gusta la idea de compartir, compartir curiosidad, aficiones, gustos. Compartir y construir juntos. Por eso me dedico a compartir lo que me encanta y me parece importante. Encontrar otros que comparten lo mismo, hacen y no se dan por vencidos, es el regalo.  Espero nos encontremos en este camino.