Entre condiciones inequitativas para asumir la educación virtual y la incertidumbre por su futuro inmediato, es el recorrido de los jóvenes ante el confinamiento y su ingreso a la virtualidad por la COVID-19, aunque también cabe el optimismo por adquirir nuevas habilidades hacia los escenarios posteriores a la actual emergencia sanitaria.


Mesa de Cienciario


Estrés y angustia, genera en los jóvenes el inesperado cambio de rutinas por el confinamiento ante la pandemia por la COVID-19, constituyéndose en uno de los sectores más vulnerables, de acuerdo a lo expresado en un webinar con maestros y estudiantes de la Universidad de Guadalajara, “Jóvenes y COVID-19”, en el que se destacó su vulnerabilidad y las condiciones inequitativas que enfrentan.

Arturo Villa, sociólogo y profesor de la casa de estudios, explicó que ante la pandemia algunos grupos vulnerables económicamente quedaron aún más desprotegidos, donde las relaciones sociales se han interrumpido y señaló a los jóvenes como “los sectores más afectados, pues hay un fuerte encontronazo entre sus expectativas para el futuro inmediato y lo que realmente nos ofrece una sociedad debilitada por la pandemia, lo cual genera mucho estrés, angustia y frustración”.

Para Liliana Raquel Medina Bustos, estudiante de la licenciatura en Administración Gubernamental y Políticas Públicas, del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), “a partir del 13 de marzo su vida y la de sus compañeros dio un giro de 180 grados”.

“Las clases en línea representaron un desafío enorme. Cientos de alumnos no contaban con la tecnología necesaria, tenían mala señal o el Internet los botaba de las clases en línea. En algunas zonas no llegaba la conectividad, o no teníamos espacios adecuados para trabajar. Teníamos mucha distracción en casa. Vamos a mitad de carrera o terminando, y no tenemos seguridad de si vamos a realizar prácticas profesionales o si tendremos futuro en una carrera. Los pensamientos de depresión no dejan de estar presentes. Algunos han pensado en desertar”, explicó.

Estela Zúñiga, estudiante de la Preparatoria de Amatitán, Módulo El Arenal, indicó que ha pasado días confusos, con emociones encontradas y cambios como la migración a la educación virtual y el aislamiento.

Miguel Díaz, estudiante del último semestre de la licenciatura en Relaciones Internacionales, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), apeló a superar los escenarios difíciles: “Formamos parte de procesos más grandes que nuestras propias vidas. Y las decisiones que tomamos, desde la forma en que vestimos, si nos paramos de la cama, los horarios que tenemos, usar o no cubrebocas, todas esas cosas van a forjar los mundos del mañana. La historia nos ha abierto una ventana para volvernos agentes de cambio del mundo, para imaginar los mundos futuros”.

El evento fue moderado por la periodista Ivabelle Arroyo y transmitido por las redes sociales de esta Casa de Estudio, Radio UdeG y Canal 44.

Mantener la comunicación

El aislamiento social es una de las medidas de prevención de alta importancia, ya que evita los contagios y la propagación del virus SARS-CoV 2, causante del coronavirus.

En los cambios que especialistas señalan en los adolescentes, pueden estar el asumir “actitudes desafiantes de la autoridad” o intolerantes.

En etapas como los 18 años de edad, el joven reconoce más su realidad y no está exento de angustia o impaciencia, de acuerdo con la orientación que difunde el portal de la Comisión UNAM para Enfrentar la Emergencia,  https://covid19comisionunam.unamglobal.com/?page_id=83150

En todos los casos, se sugiere hablar entre los integrantes de la familia, mantenerse comunicados y evitar en lo posible el aislamiento aún y cuando no sea presencial, ponderando que la contingencia pasará y habrá que prepararse para enfrentar la realidad postpandemia.