La Conferencia sobre Diversidad Biológica de la ONU (COP15), busca establecer un plan ambicioso que transforme la relación de la sociedad con la naturaleza y detenga la gran crisis de pérdida de biodiversidad que se vive en todo el planeta.

 

Leonor Solís

Del 7 al 19 de diciembre de 2022, se celebrará la Conferencia sobre Diversidad Biológica de la ONU (COP15) en Montreal, Canadá, la cual se considera como la más importante de la década para cerrar un gran acuerdo sobre un plan crucial que detenga la pérdida de biodiversidad y restaurar la naturaleza.

En la COP15, los representantes de países de todas las regiones del mundo buscarán acordar en conjunto las metas de un nuevo Marco Mundial para la Diversidad Biológica, que sustituirá al anterior Plan Estratégico de la Diversidad Biológica 2011-2020, que contenía 20 metas para conservar, restaurar y utilizar sosteniblemente la biodiversidad: las Metas de Aichi y que desafortunadamente no se cumplieron plenamente. 

COP15 es la abreviatura de la 15ª reunión de la Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) de las Naciones Unidas. De hecho, la COP15 incluye reuniones de las partes de tres acuerdos internacionales: el Convenio sobre Diversidad Biológica y sus dos protocolos subsidiarios, el Protocolo de Cartagena sobre bioseguridad y el Protocolo de Nagoya sobre acceso a los recursos genéticos y participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de su utilización. 195 países y la Unión Europea son ahora parte del CDB. Estados Unidos es el único Estado miembro de las Naciones Unidas que no ha ratificado el acuerdo.

La COP15 debía celebrarse en la ciudad china de Kunming en octubre de 2020, pero se retrasó cuatro veces porque la pandemia de Covid-19 impidió las reuniones presenciales. Para mantener el impulso, China inauguró oficialmente la COP15 en Kunming en octubre de 2021, un evento en gran parte realizado en línea donde los integrantes del CDB adoptaron la Declaración de Kunming, titulada “Civilización ecológica: construir un futuro compartido para toda la vida en la Tierra”. Con las restricciones de Covid-19 aún vigentes en China, la Secretaría del CDB anunció en junio de 2022 que la parte principal de la reunión de la COP15 se celebraría en Montreal, Canadá, del 5 al 19 de diciembre de 2022, aunque China seguirá siendo el presidente oficial de la reunión.

Durante muchos años, la crisis del clima y la de la biodiversidad se han considerado cuestiones separadas, con soluciones distintas. Pero en realidad, ambas están interconectadas y la degradación de una también afecta a la otra. Como se ha puesto de manifiesto en la cumbre del clima de las Naciones Unidas COP27, celebrada en Egipto, no hay forma de limitar el calentamiento global a 1.5°C o 2°C sin proteger y restaurar urgentemente el mundo natural.

Una nota publicada por Diálogo Chino menciona que Elizabeth Mrema, secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica de la ONU (CDB), ha descrito la conferencia como «un momento de París para la biodiversidad», en referencia al histórico Acuerdo de París de 2015 sobre el cambio climático. En su llamamiento a unos resultados ambiciosos, afirmó: «Está claro que el mundo está pidiendo a gritos un cambio, viendo cómo los gobiernos tratan de sanear nuestras relaciones con la naturaleza». Según la ONU, se busca un plan ambicioso para lograr una transformación en la relación de la sociedad con la biodiversidad, y garantizar que para 2050 se cumpla con el objetivo de vivir en armonía con la naturaleza.

La naturaleza está en crisis, ya se ha perdido y continúa en declive gran parte de la biodiversidad del planeta, que incluye genes, especies y ecosistemas. Según la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), las presiones humanas que causan la disminución de la biodiversidad se intensifican cada día. Como resultado: el 75 % de la superficie terrestre y el 66 % de los océanos ya han sufrido alteraciones considerables; se ha perdido más del 85 % de la superficie conocida de humedales, ecosistemas que son esenciales para la vida, porque son una gran fuente de agua dulce, un elemento central para todas formas de vida en la Tierra, incluyendo la humana. También según IPBES, se estima que el 25 % de las especies de grupos de animales y plantas que se han evaluado están amenazadas, lo que sugiere que alrededor de un millón de especies ya se enfrentan a la extinción en solo décadas.

Todo este declive de la biodiversidad también tiene un severo impacto en el bienestar de las personas, porque con la pérdida de la biodiversidad también se degradan los diversos beneficios que la naturaleza nos brinda. La biodiversidad es sinónimo de agua dulce, alimentos, medicinas, materiales para diversas actividades productivas. La biodiversidad significa y asocia los medios y modos de vida de comunidades enteras, alberga no solo un patrimonio natural, sino cultural, con lo cual ciertamente la crisis de pérdida de biodiversidad tiene un impacto directo en el bienestar y en la calidad de vida de las personas.


Mi pasión personal y profesional es la comunicación ambiental, en específico la comunicación audiovisual ambiental. Trabajo realizando esa labor en el Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM. Soy miembro de la mesa directiva de la Asociación Internacional de Comunicación Ambiental y miembro fundador de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia. Me gustan muchas cosas muy disímiles, pero más me gusta la idea de compartir, compartir curiosidad, aficiones, gustos. Compartir y construir juntos. Por eso me dedico a compartir lo que me encanta y me parece importante. Encontrar otros que comparten lo mismo, hacen y no se dan por vencidos, es el regalo.  Espero nos encontremos en este camino.