Los cinco años de gobierno del perredista ha generado una caída en los sectores productivos, señalan economistas colegiados, en una tendencia donde fue difícil eludir los efectos generados por la pandemia de la covid-19.

 

Raúl López Téllez

La actual administración encabezada por Silvano Aureoles Conejo es la de un “peor desempeño”, superada incluso por la administración anterior no obstante los varios tumbos en que se desenvolvió. Un efecto de esta conducción, es que la economía local se encuentra en plena recesión, de acuerdo con el Colegio de Economistas del Estado de Michoacán (CEEM), por la baja en las actividades productivas y a la que hay que sumarle los efectos asestados por la covid-19.

En un balance, el organismo establece que en los cinco años de gobierno de Silvano Aureoles Conejo la economía estatal se ha mantenido a la baja, lejos de la meta del perredista de lograr un crecimiento de 4.0 por ciento, cuando apenas llega a 0.2 por ciento.

Para Heliodoro Gil Corona, encargado de Proyectos Estratégicos del Colegio, en el 2016 se registró la tasa más alta de desarrollo, 4.2, aunque bajó en el 2017 a 3.2 y en el 2018 alcanzó 2.3, con un registro en el 2019 de decrecimiento de -0.2 por ciento, con una estimación para este 2020 de –8 por ciento.

“Esta tendencia económica recesiva observada durante 5 años, convierte a la administración de Silvano Aureoles Conejo, como la de peor desempeño productivo de las últimas tres administraciones previas”, señala el documento “Michoacán en plena recesión económica”.

Para Gil Corona, en estas tendencias a la baja no se compara incluso con la administración anterior, que iniciara Fausto Vallejo y en la que también gobernaron Jesús Reyna y Salvador Jara Guerrero, donde se logró un crecimiento de 3 por ciento en la economía estatal. En las gestiones anteriores de los también perredistas Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy Rangel, la economía estatal no superó un crecimiento de 1.4 por ciento.

“En suma, la economía de Michoacán padece fuertes escollos estructurales que no ha podido superar desde 1980. Destaca el precario crecimiento observado, el debilitamiento de los sectores de mayor participación económica, el caduco sector industrial, la escasa vinculación a la economía mundial, la polarización económica de sus regiones y más recientemente la crisis de las finanzas públicas altos costos para la operatividad gubernamental y la disponibilidad de recursos para llevar a cabo inversión productiva”, señala el estudio. “A todo lo anterior, hay que incorporar el acicate de la pandemia de COVID-19 cuyas repercusiones se han traducido en la recesión más profunda de los últimos 100 años”.

Con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el análisis señala que “durante el periodo enero-junio de 2020, todas las economías estatales del país se contrajeron con caídas severas en las actividades productivas. Las entidades de vocaciones turísticas, las de fortaleza económica y las de incipiente desarrollo industrial manufacturero, expresaron decrecimientos económicos”.

Michoacán no escapó a estas condiciones recesivas. Las actividades relacionadas con el campo ampliaron su caída de 2019 a 2020, “toda vez de que la tasa de crecimiento pasó de (-) 2.7% a (-) 4.9% en los años señalados. En el marco nacional, el desempeño económico del sector primario bajó del lugar 24 a la posición 28 de 2019 a 2020”.

Según el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal del INEGI, Michoacán registró “en cifras originales un decrecimiento de (-) 7.7% durante el primer semestre de 2020, desde un descenso registrado en igual lapso de 2019 de (-) 1.2%.

“En términos comparativos de 2019 a 2020, correspondiente al primer semestre, la actividad total, las actividades primarias, las actividades industriales y las actividades de servicios manifestaron un evidente retroceso económico”.

De acuerdo con Gil Corona, hasta el primer semestre de 2020 el mercado interno se vio agudamente impactado, “debido principalmente a la fuerte pérdida de empleos formales e informales, la merma de salarios y la consecuente caída del consumo local”.


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