“Evolución es cambio continuo, ese es su significado, pero aquí estamos por hablar de evolución biológica, es decir, de una serie de cambios o transformaciones continuas que experimentan los seres vivos a lo largo del tiempo.”

 

Horacio Cano Camacho

Evolución es otra palabreja para nuestro diccionario patito en emergencias sanitarias. Y la idea de incluirla me surgió hace unos días, en un examen para obtener el título de bióloga de una chica que hizo muy buen trabajo. Uno de los sinodales le preguntó, ¿podemos ver la evolución? Y a mi me gustó tanto la pregunta que decidí incluirla aquí. Y es que estamos viendo la evolución en tiempo real.

Evolución es cambio continuo, ese es su significado, pero aquí estamos por hablar de evolución biológica, es decir, de una serie de cambios o transformaciones continuas que experimentan los seres vivos a lo largo del tiempo. Tendemos mucho a pensar evolución siempre en sentido positivo, es decir mejora. Sin embargo, evolución es cambio, para qué sirve, si tiene un impacto positivo o no, es un asunto más complejo. La evolución no opera en un sentido predeterminado o con una finalidad.

Y esto es algo difícil de entender. Además, está el sentido del tiempo. Si nosotros miramos una fotografía de nuestros bisabuelos, incluso una pintura de la edad media, o un dibujo anterior, del neolítico, por ejemplo, pensaremos más en la constancia que en el cambio. Y es que esos rostros que nos miran son idénticos a nosotros, tal vez bañaditos y rasurados podrían perfectamente estar sentados a nuestro lado. Y este es un problema, que nosotros pensamos en función del tiempo humano y claro, no vemos esos cambios.

Uno no vive el tiempo necesario para ver que, a una población de algo parecido a unos lobos con pesuñas, se les alargó el cuerpo, transformaron sus patas en aletas y se lanzaron al mar convertidos en ballenas, y es que ese cambio tan radical no le ocurrió a un individuo, sino que es el producto de cambios continuos sobre una población y muchas, muchas generaciones y los mismos ocurrieron a lo largo de millones de años… Y como no lo vemos, pues simplemente pensamos que no existe tal fenómeno, que es una ocurrencia de los biólogos y se contrapone a lo que observamos todos los días.

Siempre podemos recurrir al registro fósil y mirar allí los cambios sucesivos, pero este registro no siempre está completo, ni tampoco está en un aparador, hay que buscarlo. ¿Y si recordamos que los seres vivos no sólo están representados por organismos, como las ballenas o los dientes de sable o los mismos humanos, y en realidad la mayoría son más abarcables y tienen ciclos de vida muy cortos? Un microorganismo, tal como una bacteria, incluso un hongo, al igual que un nematodo o un insecto, pueden llegar a tener muchas generaciones en un tiempo “humano” muy corto. Las bacterias, por ejemplo, se pueden dividir en cuestión de minutos y en pocas horas podríamos ver abuelas, bisabuelas, tatarabuelas, tatatarabuelas y más allá. De manera que allí si podemos ver los cambios de manera muy clara y muy rápido.

¿Entonces porqué el mismísimo Darwin no usó a las bacterias y otros microorganismos, como ejemplo en la argumentación de su teoría de la evolución? Debemos decir que la ciencia es un proceso dialéctico, que cambia constantemente con el desarrollo de los instrumentos y del propio cuerpo de conocimientos, y la microbiología era aún muy incipiente en la época de Darwin. La mayoría de los microrganismos han sido descubiertos, clasificados y estudiados en tiempos muy recientes, posteriores a Darwin.

Vamos a hablar de virus. Dejemos de lado la discusión de si están vivos o no. Son entidades biológicas, de eso no hay duda y además están sujetos a …evolución darwiniana. Los virus están hechos exclusivamente de lo que cambia, de lo que experimenta la evolución, es decir, de la información genética. Y eso facilita mucho las cosas para nosotros.

Resulta que los virus son paquetes de información genética (ADN o ARN), envueltos en una cápsula de proteínas. Un virus infecta a una célula y usa los recursos de esta para reproducirse y generar miles de copias de sí mismo; luego los descendientes salen e invaden a las células vecinas y a otros organismos, hasta que las propias defensas del huésped los detienen o por otros factores se inactivan. La mayoría de los virus de la segunda generación serán idénticos a los originales, sin embargo, los virus son tan sencillos que no tienen todos los elementos que garantizan la constancia que vemos en el resto de los seres vivos (en el corto tiempo), y de vez en cuando cometen errores de copiado y en particular, los virus de ARN (como el SARS-CoV2) comenten aún más errores.

Estos errores, llamados mutaciones, provocan cambios ligeros en la estructura del virus que pueden ser ventajosos o no. Pensemos que el virus tiene una proteína con la cual se pega a las células que infecta (una especie de gancho). Un error de copiado puede introducir un pequeño cambio en la conformación del gancho. Y puede que esta pequeña variación lo haga más eficiente para pegarse. Esto conduce a que necesite menos tiempo o menos virus infectivos para colgarse de una célula e invadirla. O no, el cambio retorció el gancho y le cuesta más trabajo pegarse, entonces los virus descendientes serán ineficientes, no infectarán o lo harán menos.

Los virus mas exitosos ganarán la carrera e invadirán a más células y a un número mayor de individuos en menos tiempo y rápidamente serán los dominantes. Los otros tenderán a desaparecer. El cambio mismo no fue bueno o malo y por supuesto, es al azar y nada ni nadie lo dirige.

La mutación (por puro azar) simplemente mejoró (o empeoró) una característica y esto le dio ventajas al portador, que ahora invadirá a más huéspedes y se reproducirá más fácilmente y dejará descendencia con esas características ventajosas. Estos virus nuevos, a su vez sufrirán cambios que serán sujetos de selección natural conforme esos nuevos cambios le confieran ventajas reproductivas y así de una generación a otra.

Eso es lo que está pasando con el SARS-CoV2, responsable de la Covid-19. El virus que infectó en China allá por diciembre de 2019 ya no es el mismo que ahora está infectando en México o cualquier otra parte del mundo. No, estas nuevas variantes son la acumulación de cambios constantes que ha sido seleccionados, es decir, los virus SARS-CoV2 han evolucionado. Conocemos bien una decena de variantes, pero seguro hay cientos o miles, y seguro la mayoría no tienen ninguna ventaja (por fortuna para nosotros), incluso, la mayoría de los cambios ha sido para mal del virus y ya han provocado la desaparición de esas variantes.

El problema es que entre más gente se contagie (no necesariamente enferme), las mutaciones y, por lo tanto, la selección de estas mutantes aumenta, se acelera. Y las ganadoras suelen ser las variantes más infecciosas, es decir, más eficientes y dentro de todas, pueden surgir algunas que muestren cambios precisamente donde son el blanco de los anticuerpos y entonces escaparán a la inmunidad que ya habíamos producido.

Estamos viendo la evolución en tiempo real y eso es fascinante, aunque, en esta ocasión, terrible para nosotros…


Originario de un pueblo del Bajío michoacano, toda mi formación profesional, desde la primaria hasta el doctorado la he realizado gracias a la educación pública. No hice kínder, por que en mi pueblo no existía. Ahora soy Profesor-Investigador de la Universidad Michoacana desde hace mucho, en el área de biotecnología y biología molecular… Además de esa labor, por la que me pagan, me interesa mucho la divulgación de la ciencia o como algunos le dicen, la comunicación pública de la ciencia. Soy el jefe del Departamento de Comunicación de la Ciencia en la misma universidad y editor de la revista Saber Más y dedico buena parte de mi tiempo a ese esfuerzo.