Un descubrimiento que podría implicar envenenamiento, además de una grave pérdida de ejemplares deja varias preguntas para investigadores en torno a la marea roja como posible causa del mismo.  

 

Mesa de Cienciario

Un misterio ha representado para investigadores el hallazgo de 137 lobos marinos que llegaron muertos a las costas de Baja California.

Este domingo 13 de septiembre el hallazgo fue divulgado en medios de comunicación, aunque fue descubierto desde el día 3 del mismo mes, y tras el que se sospecha de un posible envenenamiento por marea roja, por lo que habrían muerto mar adentro y arrastrados por las corrientes hasta la playa de san Lázaro, en las costas de Baja California.

“A la espera de los análisis de laboratorio, la principal hipótesis para explicar el mayor incidente de este tipo que se recuerda en el norte de México apunta a una intoxicación por marea roja, un fenómeno natural provocado por la proliferación de algas”, reportó el diario español El País.

De acuerdo con la bióloga Aurora Paniagua, presidenta de la asociación Mmares, desde 2012, se han reportado casi 300 casos en la zona, desde ballenas grises a delfines comunes. En declaraciones para el diario, señaló que “en su mayoría son individuos. A veces, entre dos y cinco y, en raros casos, más de 10. Ver lobos y en esa cantidad nunca me había tocado”. Antes del episodio en la playa de San Lázaro, el mayor incidente de este tipo en la costa norte de México que recuerdan las asociaciones consultadas no llegó a los 100 ejemplares.

De acuerdo con la información de los biólogos, “ningún cadáver presentaba marcas de redes de pesca. Baja California Sur es una zona rica en fauna marina y está entre los principales productores pesqueros del país. En 2017 se colocó en tercer lugar con una producción de más de 110.000 toneladas. No es extraño que los lobos marinos, sobre todo los más jóvenes, se acerquen a las redes, atraídos por la perspectiva de comida fácil, y queden atrapados. Pero tanto los científicos presentes en el terreno como la Profepa descartan esa posibilidad. “No se observó en ellos marcas de origen antropogénico provocadas por redes o golpes y cortes causados por algún tipo de embarcación”, ha declarado el organismo en un comunicado difundido este domingo, diez días después de que se enviara la primera alerta a las asociaciones.

De los 137, solo se encontró una hembra. “El resto eran machos de entre cinco y nueve años de edad, pesaban en promedio unos 200 kilos y medían alrededor de 2,4 metros de longitud. Además, lucían la típica cresta en la cabeza”, indica El País.

“El biólogo Fernando Elorriaga, investigador de CICIMAR del Instituto Politécnico Nacional, señala que esa homogeneidad refuerza la hipótesis de la intoxicación: ´Estos machos se alimentan en ciertas zonas y podrían haber consumido un recurso contaminado. Hay una segmentación por sexo de áreas de alimentación y por eso no cayeron otros grupos´. La única hembra, apunta el científico, ´podría haber llegado viva y quizás no fue parte del evento´”.

Los lobos marinos de California consumen toneladas de comida al año. En la zona, lo más común es que su dieta esté compuesta de sardinas, anchovetas y merluza. La hipótesis de la intoxicación aventura que los animales habrían ingerido especies contaminadas y eso les habría provocado un paro cerebral mientras nadaban. El ácido domoico, la toxina en la que se centran las sospechas, afecta al sistema nervioso y gastrointestinal, refiere la versión de los especialistas.

Según la versión de los especialistas, “los cadáveres podrían haber flotado entre 10 y 15 días hasta llegar a la playa de San Lázaro”. La Profepa, se indica en el diario, “ha evitado confirmar la hipótesis de la toxina hasta conocer los resultados”.


Fotografía: Pixabay.