“Por principio de cuentas debo decirles que nosotros, todos, somos mutantes y no del tipo de los X-Men. Lo somos porque la mutación se define como cualquier cambio en la secuencia de nucleótidos en el ADN a partir de una secuencia original.”

 

Horacio Cano Camacho

Estamos desayunando en casa y mientras degustamos los huevos con jamón y el yogurt, miramos la tele y están pasando una película de tiburones. Resulta que esos tiburones son los malos, se meten por las casas usando las ventanas, abren puertas y se andan desayunando a todos los habitantes del pueblo pesquero. La explicación de tal conducta es muy simple: son “tiburones mutantes”. Listo, es suficiente. Porque un mutante es capaz de eso y más. Ser invisible, que le salgan cuchillos del cuerpo, que le corten un brazo e instantáneamente le salga otro y todo sin perder la galanura…

Mirando tal aberración cinematográfica se me ocurre que mutantes, mutaciones y variantes, son palabras que debemos incorporar a nuestro léxico, pero no a la manera de Hollywood, y sí de la biología. Y es que luego de soportar unos minutos de la joya del cine esa, me puse a leer los diarios y no hay mucha diferencia puesto que, según éstos, las variantes del Covid-19 son unas mutantes que amenazan a la “raza” humana, y nadie se preocupa de explicar qué demonios es eso y porque está ocurriendo.

Por principio de cuentas debo decirles que nosotros, todos, somos mutantes y no del tipo de los X-Men. Lo somos porque la mutación se define como cualquier cambio en la secuencia de nucleótidos en el ADN a partir de una secuencia original. ATILAYLOSUNOS, por ejemplo, es la secuencia original, pero a través del tiempo puede sufrir algún cambio al azar y espontáneo y resultar ATINAYLOSUNOS. Listo, ya es una mutación y el organismo que la porta, un mutante y cada población que porte la mutación, constituye una variante respecto a la original. La mutación no califica al portador. Es el resultado de ese cambio, lo que será puesto a prueba por el ambiente.

La mayoría de las mutaciones son neutras, es decir, no producen alteraciones fundamentales en las proteínas resultantes. En el texto de ejemplo, basta saber un mínimo de historia para localizar el error y pensar que se refiere a ATILA, es decir, podemos interpretar sin problema el texto. En la naturaleza, la mayoría de las mutaciones caen en zonas no codificantes o sustituyen a un aminoácido por otro del mismo grupo u ocurren en zonas no importantes de la proteína, sin cambiar de manera fundamental el resultado. Nuestro genoma está lleno de esas mutaciones, incluso podemos calcular el tiempo en que un organismo se separó evolutivamente de otros, siguiendo esos cambios.

Hay otras mutaciones que destruyen la función de la proteína resultante, incluso evitan que su síntesis se complete. Pensemos en dos ejemplos: ENTINAOLOSUNES o esta otra, ATIYNOS. No tendrían sentido… Pues en la naturaleza este tipo de mutaciones suelen ser muy dañinas para el organismo que las porta, ¿qué tanto?, depende de la función e importancia de la proteína afectada. Una mutación de este tipo en la proteína que sintetiza el ATP (energía) matará ineluctablemente al portador. En el caso del SARS-CoV2, pensemos en una mutación o grupo de ellas que modifiquen drásticamente la proteína S y le impidan reconocer a los receptores de las células que infectan. No podrán unirse a ella y penetrarla, con el resultado de que el virus perecerá.

Otras mutaciones pueden, por el contrario, mejorar una función. Regresemos al SARS-CoV2. La proteína S es la responsable de reconocer a las células humanas, unirse a ellas e infectarlas. La variante original, la que comenzó todo, era muy ineficiente para reconocer al huésped. Pensemos que una mutación modificó ligeramente la estructura tridimensional de S y con ello se le permitió unirse más fuertemente al receptor de nuestras células (llamado ACE2). Este cambio le dará ventajas competitivas a los virus portadores, ya que les permitirá infectar más rápido y más fácil. Esa variante (en realidad mutante) del virus tendrá más posibilidades de sobrevivir, reproducirse, heredarse y comenzar a ser dominante puesto que será más competitiva que las que le antecedieron, mientras otras variantes menos eficientes tenderán a desaparecer. Eso estamos viendo con la “variante” delta (d) del virus, por ello está dominando ya en varias regiones del mundo (es la mal llamada de la India, puesto que los virus no tienen nacionalidad ni pasaporte, como seguro ya sabrá).

En ocasiones varias mutaciones simultáneas o sucesivas, afectan a varias regiones de la proteína S a la vez y esto mejora la estructura, incluso esos cambios evitan que sea reconocida por los anticuerpos producidos contra las variantes anteriores, lo cual mejora sus posibilidades de eludir las defensas del cuerpo de mejor manera y además requieren menor carga viral, es decir menos virus para infectar y menos tiempo de exposición.

Pero recordemos, todas las mutaciones son procesos espontáneos y al azar, no están dirigidos ni tienen un propósito y por supuesto, los virus no cambian para hacer tal cosa o tal otra. En el caso de nosotros, los humanos, para que las mutaciones tengan consecuencias a largo plazo en las poblaciones y la especie, deben ocurrir en las células germinales y heredarse. Las que ocurren en las células somáticas (el resto del cuerpo) pueden conducir a cáncer u otras enfermedades o ser neutras, pero hasta allí llegan.

Para los virus, todo su genoma es en realidad la estructura reproductiva, lo que se copia y se hereda, de manera que cualquier cambio afecta, positiva o negativamente a la población. El caso es que nosotros nos reproducimos poco, a lo mucho, dejamos unos cuantos descendientes, que además son producto de la recombinación de los genomas de los dos ancestros y si una mutación está presente en uno de los padres, pero no en el otro, puede compensarse su función y nunca verse hasta que nos crucemos con otro(a) mutante. Pero un virus puede generar miles, millones de generaciones en muy poco tiempo. Un solo virus, dará lugar a miles y miles de copias y si cambia, la posibilidad de que ese cambio afecte realmente es muy alta, la mayoría desaparecerá, pero uno sólo con ventajas, es suficiente para generar toda una población nueva.

Entre más gente se contagie, más probabilidad de cambio hay, y por supuesto, más cambios para ser seleccionados por el ambiente, por ello las variantes más contagiosas y peligrosas están surgiendo en las zonas de más alto contagio: Inglaterra, Brasil, India, Argentina, etc. Porque hay tantas nuevas generaciones del virus en tanta gente, que por mera probabilidad surgirá una con ventajas…

Esto es un proceso natural, inevitable y continuo y seguramente ya andan circulando cientos de variantes, la mayoría sin mayor éxito. Podemos retrasar el proceso, bajando la tasa de contagios y esto solo se logra con medidas de distanciamiento social, medidas que limiten el contagio y, por supuesto, las vacunas (no fiestas, no reuniones, no antros, recuerde el virus está en el aire que respiramos) y eso incluye a los niños y jóvenes, más susceptibles a la variante d porque se une más fuertemente aún con pocos receptores ACE2. Es una carrera contra el tiempo… y la naturaleza. Por ello, no debemos festejar nada aún. Mientras exista un infectado, la carrera sigue. ¿Es capaz de entenderlo o espera otra tragedia para preocuparse y buscar culpables?


Originario de un pueblo del Bajío michoacano, toda mi formación profesional, desde la primaria hasta el doctorado la he realizado gracias a la educación pública. No hice kínder, por que en mi pueblo no existía. Ahora soy Profesor-Investigador de la Universidad Michoacana desde hace mucho, en el área de biotecnología y biología molecular… Además de esa labor, por la que me pagan, me interesa mucho la divulgación de la ciencia o como algunos le dicen, la comunicación pública de la ciencia. Soy el jefe del Departamento de Comunicación de la Ciencia en la misma universidad y editor de la revista Saber Más y dedico buena parte de mi tiempo a ese esfuerzo.