En plena contingencia sanitaria por el coronavirus, un alto número de notas falsas circulan sobre la pandemia, fenómeno que se ha denominado como “infodemia”. A la confusión abonan las declaraciones de funcionarios o personajes públicos que subestiman escenarios de riesgo, lo que la ubica bajo un “contenido emocional, y el hecho que esta información sea transmitida por actores influyentes”.

Raúl López Téllez

“De 112 millones de posteos públicos realizados en 64 idiomas en distintas redes sociales, todos relacionados con la pandemia del COVID-19, los investigadores de la Fundación Bruno Kessler detectaron que un 40 por ciento de los mensajes provenían de fuentes poco fiables”, señala el documento “Periodismo, libertad de prensa y COVID-19”, que circuló con fecha del 3 de mayo la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés).

   Tan solo en marzo, “fueron identificados en Facebook alrededor de 40 millones de mensajes problemáticos”, al igual que “8 millones de correos electrónicos fraudulentos sobre coronavirus están siendo bloqueados por Google en su servicio de correo electrónico Gmail, cada día”.

De igual forma, la UNESCO refiere que “la AlianzaCoronaVirusFacts ha descubierto -y desacreditado- más de 3.500 informaciones falsas o engañosas, circuladas en más de 70 países y en más de 40 idiomas”.

   El documento cita que la Organización Mundial de la Salud (OMS) calificó al fenómeno como “una verdadera ´segunda enfermedad´”, caracterizada por una “sobre abundancia de información” y no siempre precisa. “Las falsedades que circulan pueden clasificarse en información falsa (producida y compartida con motivación maliciosa) e información errónea, cuando éstas mentiras son difundidas sin malas intenciones”.

   Tras considerar que, “en el contexto del COVID-19, los efectos de éstas dos modalidades pueden ser de igual manera mortales”, la UNESCO señala que “el periodismo es la clave para proporcionar información fidedigna” y combatir mitos y rumores”. Mientras que la información fortalece, “la desinfodemia desempodera al poner en peligro vidas y conducir a la confusión y la discordia”, señala el comunicado de la organización mundial.

   “La xenofobia, el racismo y el discurso de odio constituyen una parte importante de esta ´desinfodemia´”, puntualiza. “El problema no es sólo el volumen de información falsa, sino también su combinación con contenido emocional, y el hecho que esta información sea transmitida por actores influyentes”, indica. Al respecto cabe señalar que en esta tendencia han incurrido mandatarios como Donald Trump, de los Estados Unidos, Jair Bolsonaro de Brasil, y el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien en los días previos al inicio de la Fase 1 en el país, concurría a eventos masivos y se fundía en abrazos y besos con sus seguidores.

¿Contrarrestar?

De acuerdo con la UNESCO, ya existen acciones de las empresas respecto al tema. “El 16 de marzo de 2020, Facebook, Google, LinkedIn, Microsoft, Reddit, Twitter y YouTube emitieron una declaración conjunta sobre su compromiso de combatir la información falsa relacionada con el coronavirus”, a través de la moderación en sus contenidos, donaciones a verificadores de datos y periodistas, orientar a los usuarios hacia información oficial sobre la pandemia, y establecer políticas de publicidad que incluyen la prohibición de anuncios con desinformación sobre COVID-19, aunque advierte que “aún hay personas en línea capaces de vender falsedades con fines de lucro”.

   No obstante estas intenciones, señala el documento, la red activista en línea Avaaz encontró que “el 41% de la información falsa identificada por esta organización, y puesta en conocimiento de Facebook, fue mantenida en la plataforma sin ninguna etiqueta de advertencia”, pese a que, el 65 por ciento de esta información falsa habia sido previamente desacreditada por el equipo de Facebook encargado de la verificación de datos”.

   “Sobre la base de una muestra de 225 piezas de información falsa, el Instituto Reuters descubrió que el 59% de las publicaciones calificadas como falsas en Twitter por parte de sus verificadores de datos permanecieron en línea. En YouTube, por otra parte, se mantuvo en línea el 27% de la información calificada como falsa. Mientras en Facebook, el 24% de estas piezas de información fueron mantenidas en la plataforma, y sin ninguna etiqueta de advertencia”.

Inexpertos y malintencionados

Para el especialista en análisis de contenidos, Luis Roberto Castrillón, en las redacciones de los medios la “infodemia” se genera por dos variantes, tanto por la “interpretación errónea de artículos científicos por falta de experiencia en el manejo de ese tipo de información”, como por la “interpretación a modo, con el objetivo de provocar la alarma entre la audiencia. Este subtipo es el más peligroso”.

   En la propagación de información falsa, señala entre otras posturas planteadas en su muro de Facebook, por igual influye el “desprecio por el conocimiento” que manifiestan líderes políticos y religiosos, aspecto que destaca “ha sido aún más evidente en este 2020”, cuando son los científicos quienes enfrentan la pandemia y buscan una solución a la misma.

   Cabe recordar las declaraciones de Trump hace unas semanas, cuando aconsejó inyectarse desinfectante, o bien los escenarios tanto de prevención como de alerta subestimados por parte de mandatarios, gobernadores o dirigentes políticos, de los que en el plano local solo hay que recordar la declaración de la diputada Brenda Fraga, del Partido del Trabajo, quien comentó que un té aliviaría el contagio, o las visiones de alcaldes y funcionarios que sin ton ni son anticipan pronta reanudación de actividades o arribo de turistas, lo que genera expectativas irreales, como la decisión del Cabildo de Jacona, que encabeza Adriana Campos, que establece abrir operaciones comerciales a partir del 8 de mayo “con un horario hasta las cinco de la tarde”.

   Otro edil, el panista Jesús Gómez Gómez, de Sahuayo, anunció para el 15 de mayo la reactivación hasta de un 80 de operaciones comerciales, toda vez que desde el lunes 4 del mes, inició la apertura de negocios.

Textual

“Háganle caso a la abuela y tómense un té en cada aliento, el COVID-19 no es termoresistente y se destruye en temperaturas 26/28 grados”, del muro de Brenda Fraga, el pasado 21 de marzo.