“En México, la cuenca del río Lerma tiene degradación extrema, desaparición de más de la mitad de peces y reducción de las poblaciones de los sobrevivientes. El estado de Michoacán pertenece a la región del Lerma y por lo tanto comparte esta problemática”.

 

Martina Medina Nava

¿Te encanta que el río suene? ¿Que nos arrulle con su sonido, que nos podamos sentar en su orilla, junto a unos frondosos árboles? Tal vez se vea por ahí una rana, un pez, un ajolote, unas larvas acuáticas de insectos, unas mariposas o libélulas. Su frescura y agua cristalina nos invita seguramente a meternos a dar un rico chapuzón o, ¿qué no fuiste con tus amigos o familia a un día de campo para disfrutar de ellos?

Los ríos que suenan es porque agua llevan siempre en su caudal, son los llamados perennes, otros solo se forman cuando hay lluvias, otros más “nacen de un manantial”. En la naturaleza los ríos se forman de esas maneras u otras más.

¿Cómo podemos definir un río? Si, lo hemos visto infinidad de veces pero no solo es un lugar por donde corre agua, es algo más complejo. Algunas definiciones nos dicen que “Los ríos son cauces construidos por procesos transversales que son los que van erosionan las orillas, “a los costados”, los procesos longitudinales que son los que transportan y depositan los sedimentos, otros son los verticales que son los que comprenden la columna de agua el sustrato o fondo y uno muy importante es el tiempo, que considera su origen geológico y la temporada y día del año en que lo estemos estudiando o disfrutando en una mañana fresca.

Todos estos procesos ocurren simultáneamente mientras estamos nadando o recorriendo sus orillas. Estos procesos están regulados también por “el poder de la corriente”, fenómeno que resulta de la combinación de la magnitud del flujo y de la pendiente. Son los hidrólogos, geohidrólogos, limnólogos y todos los investigadores ligados al estudio de los ríos, deben de entender estos procesos para poder predecir y modelar su comportamiento. Son estos procesos los que nos permiten decir “si el río suena es porque agua lleva”.

Otro aspecto importante que seguramente has notado a la hora de ir hacia el río, o si damos una vista al Google maps en nuestro teléfono celular, y buscamos un río notaremos ¡que no es recto! Efectivamente, tiene una serie de curvaturas, sinuosidades. Esto precisamente es lo que analizan y miden los investigadores y que han argumentado que esta sinuosidad es la que está dada por la relación del tipo de roca (geología) y suelo por donde pasa nuestro bello, refrescante y cantarín río. Un río como el río Chiquito de Morelia o un río de montaña en Chile, Argentina o de cualquier país que se te venga a la mente. Esta sinuosidad permite que “el poder de la corriente” y toda su energía se vaya disipando (disminuyendo), es la “huella” por donde se ordena el río, es por donde sigue su cauce, es decir los procesos y el poder de la corriente permiten que se autocontrole el río. Sus crecidas y desbordes naturales ocurren de forma cíclica, los hidrólogos lo predicen.

Es necesario recordarte que los ríos de acuerdo a la CONABIO, proveen servicios ecosistémicos como son los de provisión: de agua dulce, alimento, fibras, material de construcción, recursos genéticos (biodiversidad). Los de regulación como es: regulación atmosférica y del clima, regulación hidrológica, control de la contaminación y de la erosión, y control de inundaciones. Otros como son los servicios culturales: bienestar, recreación, valor estético y de educación e investigación científica y finalmente los servicios de soporte de la biodiversidad, formación de suelos, reciclaje de nutrientes, fertilidad y polinización.

¿Te das cuenta de todo lo que nos dan nuestros ríos? Sin embargo, la gran mayoría se encuentra impactado por las obras hidráulicas, ya que se construyen presas, bordos, canales. También los usamos de forma común y diariamente como vía de desecho de todos nuestros residuos que vaciamos en el fregador, la lavadora, etc. todo lo que va a la “cañería”, al desagüe. No solo los servicios domésticos contaminan a los ríos, también lo hace la industria, la ganadería, la agricultura y otras actividades primarias y secundarias del sector económico.

Los ríos en su conjunto forman cuencas, subcuencas, microcuencas, y en su conjunto las llamadas Ecoregiones. De acuerdo a lo antes dicho, más del 80 por ciento de ellas en Latinoamérica y el Caribe están consideradas como en estado crítico, en peligro o vulnerable. En México, la cuenca del río Lerma tiene degradación extrema, desaparición de más de la mitad de peces y reducción de las poblaciones de los sobrevivientes. El estado de Michoacán pertenece a la región del Lerma y por lo tanto comparte esta problemática.

Los ríos de acuerdo a los hidrólogos y limnólogos, se consideran como aguas continentales, en este sentido datos oficiales indican que del análisis de sitios prioritarios de aguas continentales que abarca una extensión de 598,875 km2 (28.8 por ciento de la superficie del país), indica que tan solo 15.8 por ciento están representados en áreas protegidas y 21.7 por ciento son sitios de extrema prioridad. Es decir este porcentaje nos indica que hasta el momento se encuentran algunos de los ríos bajo algún criterio de protección o conservación, esto nos pone a pensar en la necesidad de buscar la protección y conservación de nuestros ríos y arroyos.

Debemos de reconocer la necesidad de mejorar nuestro entendimiento de estos sistemas acuáticos, que durante siglos han sido cuna de civilizaciones y fuente de vida. Es por eso que el 14 de marzo desde al año de 1997, se celebra el Día Internacional de Acción contra las Represas y en Defensa de los Ríos.

Su objetivo es “elevar nuestras voces al unísono contra proyectos de gestión de agua destructivos, recuperar el bienestar de nuestras cuencas hidrográficas, y exigir una gestión equitativa y sostenible de nuestros ríos”, así como plantear mejoras en las políticas y prácticas de los tomadores de decisiones. Únete a esta celebración para que, ¡…si el río suene que agua lleve!


Fotograma de la película Río Lerma, de Esteban Arrangoiz, TV UNAM


Desde que recuerdo en mi infancia, me atrajo saber más acerca de los animales y plantas, mi abuela materna mantenía su corral con una buena cantidad de animales, además de que a mi padre le encantaba llevarnos de paseo a » conocer la naturaleza» decía, tal vez por eso me encanta mis clases de zoología y ecología que imparto en la Facultad de Biología. Mi línea principal de investigación es sobre peces de agua dulce. Soy profesora investigadora en la Facultad de Biología de Universidad michoacana. También reconozco la importancia de dar a conocer de otra forma los avances en el conocimiento de Biología, ecología y la zoología, a través de herramientas de la comunicación pública de la ciencia.