“En el libro, Miguel Martínez nos pone en un futuro realmente cercano. En 30-50 años podemos estar ya en posibilidades de afrontar muchos de los males ocasionados por los efectos del envejecimiento y en un arco de 100 años, pensar en la posibilidad de crear poblaciones de personas con capacidad de tener control sobre el reloj biológico”.

 

Horacio Cano Camacho

Hace algunos días, escuche por casualidad a unos adolescentes que pasaron frente a mi casa referirse a una persona como un “viejillo”. Yo imaginé, por referencias previas, que se referían a alguien como yo o mis amigos de generación. Quiero reivindicar mi edad, no soy un viejo, pero ya no soy un joven, pero ya estoy en esa edad en la que contemplamos inevitablemente el futuro.

Nuestras capacidades físicas están menguando, lenta pero inexorablemente. Ahora visitamos toda la fila de consultorios del hospital y tenemos una angustia muy fuerte con cada análisis rutinario: tememos la frase lapidaria del médico, “conviene que te prepares para lo peor…”.

Yo creo que todos conocemos a contemporáneos nuestros instalados en un intento de detener o prolongar el tiempo, los famosos “chiquirrucos”, aquellos que se detienen en una adolescencia perpetua, y lo notamos en su manera de vestir, en ciertas costumbres o actitudes, en la obcecación de estar siempre “al 100” que te sueltan a la menor provocación. Es claro que en este tiempo presente envejecer o simplemente, hacerse adulto, no está de moda.

Inevitablemente miramos las noticias de avances científicos que nos dan esperanza: trasplantes como los que comentamos en días pasados en esta columna, la cura real a males que de una u otra manera nos amenazan, nuevos medicamentos, incluso estamos atentos a los comentarios de conocidos sobre “superalimentos”, antioxidantes y cuando podemos llenamos la despensa de tales milagros.

Pero imagine que esto no es un sueño, sino que existe la posibilidad real de prolongar la juventud, pero no como luego imaginamos, poder vivir la vida loca a los 75. No, es una herramienta que nos permita mantenernos sanos y en pleno uso de nuestro vigor para el trabajo físico o intelectual, responder con certeza a las múltiples amenazas a la salud que aparecen con la edad, entre otras cosas.

Esto precisamente lo analiza el doctor Miguel Martínez Trujillo en su libro La humanidad joven: en un futuro cercano, publicado por Amazon. Miguel Martínez es un investigador de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo centrado en la biología molecular y profesor desde hace varios años de genética y áreas afines. Asume en este texto, una reflexión muy seria en torno al envejecimiento, las enfermedades “propias” de la edad y las posibilidades tecnocientíficas de afrontar este reto.

Y decir que es un reto no es ficción, es una realidad actual. Los países de economías más desarrolladas se enfrentan a una situación paradójica, a medida que mejora la calidad de vida de sus ciudadanos, disminuye la población joven que constituya la fuerza de trabajo de mediano y a largo plazo. La pandemia puso también en evidencia la fragilidad de la producción, cuando los contagios desatendieron áreas críticas de la economía, la salud y la educación.

En el libro, Miguel Martínez nos pone en un futuro realmente cercano. En 30-50 años podemos estar ya en posibilidades de afrontar muchos de los males ocasionados por los efectos del envejecimiento y en un arco de 100 años, pensar en la posibilidad de crear poblaciones de personas con capacidad de tener control sobre el reloj biológico. No seres inmortales, sino una población que pueda transferir las ventajas biológicas de la juventud a una población de mayor edad. La ciencia está ahora mismo estudiando las posibilidades técnicas de lograrlo, y si bien, no es algo que nos espere para dentro de unos meses, ya podemos ver y discutir varios aspectos que se anuncian.

Porque el asunto ya es una cosa de afinar técnicas y hacerlas más viables. La cuestión que aparece en el escenario, y creo yo que para un tiempo más corto que cincuenta años es todo lo que un avance así conlleva a nivel social, económico, cultural. ¿Quién debe someterse a tales tratamientos? ¿Cómo afrontaríamos socialmente las posibilidades de tener personas o comunidades con capacidades destacadas?

A pesar de ser un tema muy complejo desde la perspectiva científica, el libro se cuenta como una historia de ficción; de una manera muy narrativa, el autor nos mete en una sucesión de avances científicos, discusiones de defensores vs detractores, fracasos y logros. Es una historia del futuro, pero de un futuro extraño, que ya es ahora, porque ese futuro, en términos técnicos, ya está instalado y podemos ver día a día varias muestras.

En días pasados platicamos aquí de los xenotrasplantes, hemos hablado de las vacunas de ARN que abren posibilidades de protección no imaginadas hace dos años, de la edición genética, de los anticuerpos monoclonales y nanocuerpos, diseñados en laboratorios para luchar contra enfermedades como el cáncer, la diabetes, enfermedades nerviosas. Y créame que debemos iniciar una discusión informada y responsable sobre el tema. Este libro es una buena forma de ponernos a tono y reflexionar los significados de estos logros en la sociedad.

Podemos encargarlo a un precio realmente pequeño ($50) en formato electrónico (Kindle) o en formato impreso un poco mas caro o hacer contacto con el autor y buscar ciertos apoyos. Me aparece una magnífica oportunidad para entrarle al tema, los de mi edad y más, para pensar en un futuro que ya esta presente hoy; los más jóvenes, para que sepan que llegarán a ese punto en su vida y ello es inevitable, hasta los políticos y tomadores de decisiones, para que entiendan que hay que entrarle a esa realidad desde ahora y prever una sociedad del futuro y los educadores y estudiantes, para que sepan que aprender puede ser muy divertido.

Busque su ejemplar en:

https://www.amazon.com.mx/HUMANIDAD-JOVEN-En-futuro-cercano-ebook/dp/B09QPD8CCW/ref=sr_1_1?__mk_es_MX=ÅMÅŽÕÑ&crid=1UR7WEOXG56SH&keywords=la+humanidad+joven&qid=1643572437&sprefix=la+humanidad+joven%2Caps%2C267&sr=8-1

y en Amazon EUA, pedir su ejemplar impreso. Mire el futuro hoy mismo y de una forma muy interesante y entretenida para no expertos, contada por un experto.


Fotografía: Pixabay


Originario de un pueblo del Bajío michoacano, toda mi formación profesional, desde la primaria hasta el doctorado la he realizado gracias a la educación pública. No hice kínder, por que en mi pueblo no existía. Ahora soy Profesor-Investigador de la Universidad Michoacana desde hace mucho, en el área de biotecnología y biología molecular… Además de esa labor, por la que me pagan, me interesa mucho la divulgación de la ciencia o como algunos le dicen, la comunicación pública de la ciencia. Soy el jefe del Departamento de Comunicación de la Ciencia en la misma universidad y editor de la revista Saber Más y dedico buena parte de mi tiempo a ese esfuerzo.