“Pero vacunas y esos tres medicamentos no son definitivos, son de emergencia y seguirán perfeccionándose y probándose nuevas alternativas, hasta encontrar una vacuna “universal” contra todas las variantes y medicamentos más eficaces y fáciles de usar”.

 

Horacio Cano Camacho

No suelo titular un artículo con una interrogación y había jurado ya no hablar de la pandemia, sin embargo, ha sido grande el aluvión de noticias sobre el tema que, al momento de sentarme a escribir, yo también me estoy haciendo esa pregunta. Estamos, sin duda alguna, en una mejor condición que en los primeros meses de 2020 para enfrentar la pandemia, fundamentalmente, tenemos el mejor instrumento para ello: las vacunas.

Y no tenemos una, sino varias, con diferente plataforma, lo cual es una ventaja. No cabe duda de que la vacunación ha mejorado nuestra condición, pero, mientras que la mayoría de la población del mundo no se encuentre vacunada, seguiremos a salto de mata con las nuevas variaciones que va adquiriendo de manera natural el virus, de eso hay que tener plena conciencia. Esto implica la urgencia de que los países desarrollados dejen de hacerle al loco de hasta una cuarta dosis y entreguen a todo el mundo vacunas suficientes, de forma equitativa y solidaria. Es más importante para esta lucha que todo el mundo tenga una dosis, que unos pocos con tres y peor, con cuatro y peor, que se estén tirando millones de dosis porque ya caducaron en los almacenes de los países acaparadores.

En este escenario cobran una importancia vital los medicamentos específicos diseñados para moderar los efectos de la enfermedad, sobre todo en los pacientes de riesgo. Ya hay tres autorizados en varios países, con menor o mayor efectividad, pero muy útiles (cuando estén disponibles en los hospitales) para luchar contra los efectos más dañinos de la enfermedad. La vacunación, junto a estos medicamentos, pueden darle la vuelta a la condición actual.

Pero vacunas y esos tres medicamentos no son definitivos, son de emergencia y seguirán perfeccionándose y probándose nuevas alternativas, hasta encontrar una vacuna “universal” contra todas las variantes y medicamentos más eficaces y fáciles de usar.

Por eso es interesante leer noticias de nuevos hallazgos: En días pasados se publicó que los enjuagues bucales que contienen D-Limoneno encapsulado, son muy eficientes para reducir la carga viral en la saliva de portadores. Y ojo, el enjuague bucal no es un tratamiento, ni mucho menos. Tiene una utilidad muy grande: el dentista.

Los dentistas y los oftalmólogos, en particular los primeros, son de los profesionales que presentan uno de los mayores riesgos ocupacionales ante el Covid. Imagine estar con la cara casi metida en la boca del paciente y de que este puede ser portador asintomático o estar en las primeras fases de la enfermedad. Contagio casi seguro. De manera que el hallazgo es muy importante. El paciente hace su enjuague, elimina el virus de la saliva por varias horas y abre una ventana de seguridad al odontólogo para que haga su trabajo. Además, podría ser una suerte de “mascarilla virtual” si se perfecciona para reducir las emisiones al aire de virus en personas portadoras (seguro se extendería a la nariz).

Pero no se apresure a tomar cítricos (igual, tómelos como parte de su dieta) o a comprar litros y litros de enjuague bucal. No todos de estos últimos lo contienen y menos bioencapsulados. Sea de limón, naranja u otra fruta o sea en la solución de lavado, el D-Limoneno se biotransforma al tocar nuestra lengua. Los metabolitos secundarios, son en general, muy lábiles al ambiente y, además, detoxificarlos es un mecanismo de protección de nuestro propio cuerpo. Así que los reportes indican que la práctica de “envolver” el D-Limoneno en nanocápsulas de lípidos y otros compuestos, puede aumentar la biodisponibilidad. Ya le dije, no todos los enjuagues disponibles comercialmente contienen D-Limoneno encapsulado. Y estos son estudios preliminares, seguro en breve podremos tener algo más sólido.

Hay más noticias del metabolismo secundario de plantas. Resulta que el ácido cannabigerólico (CBGA) y el ácido cannabidiólico (CBDA), presentes en la planta de mariguana y precursores del famoso CBD ya en uso para otras cosas, son capaces de bloquear la entrada del SARS-CoV2 a las células de nuestro cuerpo e impedir la infección. Y lo más interesante, por la forma en que se pegan al virus, lo pueden hacer con todas las variantes estudiadas (no se probó ómicron porque aun no aparecía), lo cual abre una ventana de esperanza para diseñar tratamientos específicos y “universales”.

Ya hemos hablado en Cienciario que las plantas se defienden del ataque de microorganismos potencialmente patogénicos mediante la producción de sustancias de bajo peso molecular llamadas metabolitos secundarios y tanto el D-Limoneno como los cannabinoides son de este tipo.

No es la primera vez que se reporta actividad antiviral de varios de ellos. En la remota época en que yo comencé a trabajar con interacción planta-patógeno ya se había encontrado que varias de estas sustancias (llamadas fitoalexinas), presentaban actividad antiviral. Y estos trabajos han continuado. Entre los antivirales se encuentran (perdón por la catarata de términos raros), quinonas, taninos, cumarinas, pterocarpanos, isoprenoides (como el famoso limoneno), pelargonidinas y diversos alcaloides en una multitud de especies vegetales, todas muy conocidas por nosotros (por ello no les doy el nombre).

La parte que deseo destacar es que los resultados comentados aquí no son sorprendentes ni son cosas nuevas. Es decir, son el resultado de estudios básicos que llevan décadas y no vaya a pensar, como pasó con las vacunas al inicio de su aplicación para el covid, que la gente desconfió porque creyó que los científicos se lo sacaron de la manga.

Aún falta un gran camino por recorrer, pero específicamente en el caso del SARS-CoV2, los estudios ya están en marcha. El metabolismo secundario de plantas es una batería de cientos de miles de sustancias que se pueden probar y eventualmente, como se está viendo, pueden mostrar efectos específicos que nos ayuden a sortear el temporal.

Pero es importante que entienda que todos estos aun están en fase de estudio y no son para que se los beba de inmediato ni mucho menos sustituyen la vacunación. No dudo que la mercadotecnia de inmediato nos haga disponer de “productos” con limoneno o con derivados de la mariguana, o charlatanes que traten de convencernos que tomar ralladura de limón o fumar mariguana cura el Covid, esto ya lo hemos visto antes. Tenga cuidado, los metabolitos secundarios suelen ser citotóxicos en nosotros, pero hay elementos para ser optimistas. Saludos


Originario de un pueblo del Bajío michoacano, toda mi formación profesional, desde la primaria hasta el doctorado la he realizado gracias a la educación pública. No hice kínder, por que en mi pueblo no existía. Ahora soy Profesor-Investigador de la Universidad Michoacana desde hace mucho, en el área de biotecnología y biología molecular… Además de esa labor, por la que me pagan, me interesa mucho la divulgación de la ciencia o como algunos le dicen, la comunicación pública de la ciencia. Soy el jefe del Departamento de Comunicación de la Ciencia en la misma universidad y editor de la revista Saber Más y dedico buena parte de mi tiempo a ese esfuerzo.