“La desaparición de la CONABIO debilitará las capacidades del país para proteger el medioambiente y combatir el cambio climático.”

 

Leonor Solís

El pasado 25 de agosto el doctor José Sarukhán Kermez anunciaba en una carta pública su renuncia a la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), una institución que precisamente este año cumplió tres décadas de creación, íntimamente ligada a quien quien estuvo involucrado en su creación y fue su cabeza durante los últimos 12 años.

Sarukhán junto con los doctores Hernández-Xolocotzin (su maestro), Faustino Miranda y Arturo Gómez Pompa, son considerados los padres de la Ecología en México. Sarukhán fue uno de los primeros especialistas en ecología de poblaciones con aportaciones muy relevantes tanto a nivel nacional como internacional. Se le considera el pionero de la Ecología en la UNAM, ya que después de ser director del Instituto de Biología, fundó el Instituto de Ecología en 1986.

Visionario desde muy joven, impulsó a sus alumnos para que la mayoría fueran a estudiar al extranjero y que cada uno de ellos regresara al país con una especialidad distinta, de manera que tras sus estudios de doctorado, cuando esta camada de estudiantes volvieron, tuvimos a una primera generación fuerte de ecólogos altamente preparados y que en conjunto podían abordar los principales temas ecológicos para el país. Fueron principalmente estas primeras generaciones de sus estudiantes quienes conformaron el cuerpo académico del Instituto de Ecología de la UNAM.

Sarukhán fue rector de la UNAM entre 1989-1997, periodo en el que impulsó dos proyectos muy importantes: el primero fue el Museo de Ciencias de la UNAM, Universum, que refleja uno de sus aspectos profesionales, la divulgación de la ciencia y, en segundo lugar, la creación de la CONABIO.

La CONABIO surgió con la misión de promover, coordinar y realizar actividades dirigidas al conocimiento de la diversidad biológica de México y contribuir a su conservación y uso sustentable, posterior a la reunión de Río de Janeiro en 1992. En su momento no existía en el mundo una institución igual, sus iniciativas fueron pioneras, como lograr tener sistematizada en una sola entidad toda la información biológica de México, para lo que se realizaron esfuerzos titánicos, reunir bases de datos, conseguir mapas, imágenes de satélite.

El sistema fue ideado de manera tan excepcional por Sarukhán, acompañado de Rodolfo Dirzo, Daniel Piñero y su primer secretario ejecutivo, Jorge Soberón, que la CONABIO fue un sistema copiado posteriormente por muchos países. Se consiguió un atlas con toda la flora y fauna del país que tras tres décadas de su creación, se actualiza de forma continua y en el que participaron más de 700 especialistas nacionales.

La CONABIO reunió de alguna manera a todos los biólogos y ecólogos de México con un mismo objetivo e influyó de manera profunda en estudiantes de estas tres décadas. Uno de los principales objetivos de la CONABIO, es que a nivel nacional se tuviese el mejor conocimiento y la mejor información disponible de manera que se pudieran diseñar y aplicar políticas de conservación y uso sustentable de nuestra diversidad biológica, además de producir ciencia de la más alta calidad.

Con esta visión también sobre la relevancia de la comunicación de la ciencia, la institución se aseguró de que la información generada estuviera a disposición de todos, fomentando la ciencia ciudadana, “con el objetivo de que la sociedad entera entendiera mejor el entorno natural que le rodeaba”, declaró el propio Sarukhán hace solo unos pocos meses en una conferencia que impartió en el 30 aniversario de la CONABIO.

La CONABIO es una institución que nos llena de orgullo a los biólogos y ecólogos de México, una institución que ha sido capaz de articular el conocimiento, su divulgación, su aplicación y su relación con la política pública nacional e internacional. El historial del organismo está plagado de iniciativas de éxito que protegieron a la naturaleza al tiempo que contribuyeron al desarrollo y bienestar de la sociedad.

A lo largo de este sexenio, en distintos momentos hemos temido el desmantelamiento de tan importante institución que, gracias a lo visionario del doctor Sarukhán, fue diseñada a través de un fideicomiso y con una organización para que sobreviviera a los distintos gobiernos, justamente para poder realizar labores a largo plazo, es decir que trascendiera los fines políticos o los partidos de quien estuviera en el poder.

Desafortunadamente, en distintos momentos del presente sexenio se han intentado o desmantelado muchas instituciones, muchas iniciativas y fideicomisos. En el caso ambiental, la propia SEMARNAT ha despedido a una gran cantidad de empleados; para los que trabajan allí es prácticamente imposible poder trabajar, no cuentan con el equipo y se han dejado de medir una serie de indicadores ambientales muy relevantes para el país.

Hace unos meses vivimos la desintegración del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), la situación de entidades como la CONANP, CONAFOR, entre otras, están pasando por un momento muy difícil, lo que en conjunto ha provocado que diversos especialistas aseveren que estamos viviendo el peor momento para la historia de las instituciones ambientales en México de las últimas tres décadas. La desaparición de la CONABIO debilitará las capacidades del país para proteger el medioambiente y combatir el cambio climático.

Es muy triste ser testigo de lo que vivimos hoy, cuando fuimos parte de esta euforia por la ecología, por lo ambiental, he tenido muchos profesores y compañeros profesionistas que conocemos y reconocemos el inmenso valor de nuestros recursos naturales, sabemos además que son una posibilidad para nuestro desarrollo y bienestar. La construcción de profesionistas, de instituciones, con un fin común, con un esfuerzo común, no es sencilla.

Contar con una persona fuera de lo común como lo es el doctor Sarukhán, es un privilegio y una herencia, él insiste en decir que no importa él, que importa México, pero claro que importa, porque México necesita a un personaje de su perfil: generoso, brillante capaz de ver más allá que nos marcan un camino para beneficio de todos. Gracias siempre por su trabajo y de alguna forma, nos toca defender lo que ha construido para que sepa que valió la pena todo su esfuerzo.


Mi pasión personal y profesional es la comunicación ambiental, en específico la comunicación audiovisual ambiental. Trabajo realizando esa labor en el Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM. Soy miembro de la mesa directiva de la Asociación Internacional de Comunicación Ambiental y miembro fundador de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia. Me gustan muchas cosas muy disímiles, pero más me gusta la idea de compartir, compartir curiosidad, aficiones, gustos. Compartir y construir juntos. Por eso me dedico a compartir lo que me encanta y me parece importante. Encontrar otros que comparten lo mismo, hacen y no se dan por vencidos, es el regalo.  Espero nos encontremos en este camino.