Con el inicio de la vacunación contra la covid-19, se han manifestado trastornos menstruales puntuales. Todavía no se sabe mucho al respecto pero de estudiarse esta posibilidad en la fase de ensayo clínico, se podría haber evitado la preocupación de las afectadas, lo que implicaría que la investigación deba adoptar también una perspectiva de género. Primera parte.

 

Leonor Solís

Hace unos meses percibí un cambio en mi menstruación, comenzó a ser más abundante y con cólicos tan fuertes que tuve que quedarme en cama. Además manché mi ropa, mis sábanas, hacía años que no me pasaba algo así. La verdad es que comencé a preocuparme.

El tema de la menstruación, prácticamente tenemos que descubrirlo de manera personal y además las mujeres no solemos hablarlo en público. Es un tema que bajo mi punto de vista lo guardamos para el ámbito más íntimo personal, solemos comentarlo casi únicamente con nuestro círculo más cercano de familia y amigas, quizá más con las amigas. Fue gracias a una de ellas que fui capaz de darme cuenta que los cambios en mi menstruación habían ocurrido justo tras la vacuna. A varias de nosotras nos están ocurriendo cambios en nuestro ciclo menstrual y no sabemos por qué: nadie nos lo advirtió.

Usaré nombres falsos pero digamos que a Cecilia desde que la vacunaron tiene reglas más abundantes y dolorosas; Alejandra no ha vuelto a tener menstruación y era muy regular; a Mónica le deja de bajar un par de meses y luego otra vez. Así podemos ir recogiendo historias de mujeres en todo el mundo. Historias invisibilizadas que siendo un problema público, no llegan a más. Por eso me di a la tarea de investigar lo que estaba ocurriendo con mi cuerpo y el de muchas otras. Cuando me di cuenta que el fenómeno de los cambios en la menstruación tras la vacuna comenzó a ser un secreto a voces.

Lo primero que encontré fue un artículo científico publicado por Victoria Male investigadora del London Imperial College, quien menciona que para el 2 de septiembre del 2021, había más de 30 mil reportes de cambios en la menstruación posteriores a la vacuna contra la covid-19 que llegaron a la Agencia Regulatoria de Medicamentos y Productos del Cuidado a la Salud del Reino Unido. Sin embargo, la autora no consideraba que esta cantidad fuera lo suficientemente grande como para considerarla un problema público, al compararla proporcionalmente con la cantidad de personas que han sido vacunadas.

Ello me llevó a darme cuenta a que posiblemente muchas de nosotras no hemos informado o reportado lo que ocurre, simplemente porque no tenemos idea a quién informarle los cambios que nos están pasando, ni nos han dado información al respecto. Lo más importante es que los cambios en la menstruación si pueden representar parte de los efectos secundarios de la vacuna que no fueron considerados en su producción, que representan un problema público que tanto los productores de vacunas, como las instituciones de salud deberían investigar, conocer y tomar en consideración en las campañas de vacunación.

La perspectiva de género en la producción de vacunas

La primera explicación es que para poder estudiar las relaciones de los efectos de las vacunas ya sean leves o graves y su relación con el género “es importante incorporar a las mujeres en los estudios y en los ensayos clínicos” mencionó la endocrinóloga y experta en medicina con perspectiva de género Carmen Valls, tras señalar que es necesario evaluar los efectos de la vacuna en mujeres en condiciones de embarazo, menstruación y menopausia. La doctora Valls, autora de Mujeres invisibles para la Medicina (2020), lleva décadas analizando como la ciencia deja de lado en la mayoría de las ocasiones a las mujeres y esto no ha sido muy distinto en la pandemia. Se incorporaron mujeres en los estudios, pero no se examinaron si sus particularidades hormonales y biológicas les afectaban de forma diferenciada.

A principios de julio del 2021, la revista  Nature Communications publicaba un artículo llamado Falta de consideración del sexo y el género en los estudios clínicos de covid-19. Un análisis de 45 ensayos aleatorios controlados en los que solo ocho informaban del impacto que había tenido el género en dichos ensayos.

Hasta ahora encontré dos iniciativas proyectos interesantes de investigación que buscan considerar los efectos de la vacuna en la menstruación. El primero se realiza en la Universidad de Granada en España. Es liderado por Laura Baena y Laura Cámara quienes lo nombraron “Proyecto EVA”, cuyo propósito es estudiar los efectos de la vacuna en el ciclo menstrual. Baena explicó qué el interés por realizar esta investigación empezó por “la percepción de que algo estaba pasando”. En un grupo de WhatsApp que comparte información de alrededor de 100 profesionales de Granada, contaban cada vez con más frecuencia que había mujeres que estaban notificando trastornos en la regla. Lo primero que hicieron como parte del proyecto fue lanzar una encuesta que ya han contestado más de 7,000 mujeres. “Con el sesgo que ello conlleva, porque solo sabemos las que lo cuentan porque sí les ha pasado algo, pero no tenemos la base de las que no, no es tan fiable pero es interesante y te da una muestra mayor, así tenemos otra parte del estudio”, explica.

La segunda parte de la investigación consiste en un grupo de unas 140 mujeres de entre 22 y 45, quienes registran el antes, el durante y el después de recibir la pauta completa. Anotan patrón de sangrado, duración de los ciclos, síndromes premenstruales, etcétera, tanto antes, como después del primer pinchazo y tras el segundo. “A algunas de las voluntarias también se las sigue con analíticas de sangre, para ver si encontramos un parámetro que justifique lo que está pasando, como también queremos ver si tiene que ver el momento del ciclo en el que te ponen la vacuna”, añade.

Baena señaló que lo que han visto hasta ahora de forma más frecuente es “aumento del sangrado, sangrados cada dos semanas, y también es relativamente frecuente dejar de tener la regla un tiempo y después que vuelva a regularse”. Pero, recuerda, “que la regla es la que menos sigue la regla –para explicar su alta variabilidad– y por eso es importante dar validez a lo que cuentan las mujeres, porque ellas mejor que nadie conocen cómo funcionan”. La sexóloga reconoce que todos los datos que están recolectando sólo ofrecen una visión parcial de lo que realmente esta sucediendo. Reconoce que investigan sabiendo que “no hay garantía de que encontrarán algo”, pero al menos lo están haciendo.

El otro estudio se está realizando en los Estados Unidos, está a cargo de Clancy Labs, un laboratorio que investiga con perspectiva feminista y que recolectó datos sobre la menstruación de las mujeres durante seis meses. Apenas el 7 de octubre cerraron su cuestionario y actualmente trabajan en el análisis de datos.

En mayo contaban con al menos 80 mil testimonios de mujeres que han vivido alteraciones en sus ciclos en los Estados Unidos. Kate Clancy y Katherine Lee, quienes tuvieron la iniciativa para realizar este estudio, explicaron por qué, aunque los cambios en la menstruación son temporales, deberían ser anunciados y cómo, al no hacerlo, están invisibilizando (de nuevo) a las mujeres: “A la mayoría de las personas se les recomendó tener paracetamol a la mano en caso de fiebre (después de la vacuna) y estar seguros de tener tiempo para descansar en caso de fatiga o dolor de cabeza, justo esto, las personas deberían poder estar informadas acerca de lo que les podría pasar (con su menstruación) para reaccionar adecuadamente y no asustarse”, mencionó Clancy.

Como ellas, otras mujeres han presentado síntomas similares, que tienen mucho que ver la etapa del ciclo durante la que fueron vacunadas. “La vacuna lo que genera es un proceso inflamatorio. Entonces, si por ejemplo estábamos en fase folicular (antes de la liberación del óvulo) se va a alterar la forma en que va a llegar esa ovulación o simplemente se va a evitar. Si se afecta la ovulación, se afecta todo el ciclo. Una duda básica era por qué no llegó mi ciclo. Sin entender que básicamente ese ciclo se brincó. Muchas mujeres que se vacunaron posterior a su ovulación, esto pudo adelantar o generar rompimiento prematuro del endometrio, lo que genera una menstruación extremadamente abundante”.

Lo que encontré en general es que la mayoría de las expertas consultadas por distintos medios de comunicación acusan falta de perspectiva de género en los estudios y ensayos clínicos que se realizaron para producir las vacunas.

Un dato importante es que si está comprobado que la vacuna no altera la fertilidad de las mujeres. Sin embargo esta preocupación se ha detonado entre varias de las chicas que han tenido alteraciones. La vacuna también evidenció el desconocimiento que en su mayoría tiene sobre sus ciclos y la ausencia de una mejor educación al respecto en la escuela o los núcleos familiares. Otro tema relevante que también es un asunto público.

La realidad es que cada una de nosotras hacemos lo que podemos con lo que tenemos de información. Es necesario que a nivel personal entendamos mejor nuestros ciclo menstrual, tanto en su función reproductiva, sus distintas etapas incluida la menopausia y sobre todo como un reflejo de nuestra salud.

A nivel social, es importante que visibilicemos el problema, que lo compartamos, lo colectivicemos. Esta ocurriendo, en distintos puntos del planeta y necesitamos sumar esfuerzos. Con distintos objetivos: el primero que se considere la perspectiva de género en la producción de vacunas; que se estudien los efectos de la vacuna en los ciclos menstruales; que se informe y; finalmente que se nos notifique sobre estos efectos secundarios a la hora de la vacunación.

Existen algunas iniciativas en países del primer mundo como en Reino Unido, donde se ha invitado al personal médico a reportar todos los cambios en los ciclos menstruales que se registren, para poder realizar una mejor investigación que permita a los pacientes estar conscientes sobre estos efectos secundarios. Desafortunadamente en México todavía no existe ningún esfuerzo por reconocer y advertir a las mujeres sobre los efectos que tiene la vacuna en el ciclo menstrual.


Fotografía: Pixabay


Mi pasión personal y profesional es la comunicación ambiental, en específico la comunicación audiovisual ambiental. Trabajo realizando esa labor en el Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM. Soy miembro de la mesa directiva de la Asociación Internacional de Comunicación Ambiental y miembro fundador de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia. Me gustan muchas cosas muy disímiles, pero más me gusta la idea de compartir, compartir curiosidad, aficiones, gustos. Compartir y construir juntos. Por eso me dedico a compartir lo que me encanta y me parece importante. Encontrar otros que comparten lo mismo, hacen y no se dan por vencidos, es el regalo.  Espero nos encontremos en este camino.